Chocobar: Un precedente funesto de los tribunales

Por: Patricia Bullrich (@Patobullrich) – La condena al efectivo policial Luis Chocobar, un servidor público que no hizo más que cumplir con su deber, representa un precedente funesto para la certeza con la que los miembros de las fuerzas de seguridad deben contar a la hora de actuar en el cuidado de la ciudadanía.

La decisión judicial siembra la incertidumbre entre quienes tienen la delicada misión de manejar sus armas para los fines que la sociedad les encomendó.

Chocobar no cometió un exceso en la legítima defensa. No se estaba defendiendo a sí mismo, sino cumpliendo con su obligación de proteger a la ciudadanía de un asesino que acababa de asestar diez puñaladas a un turista indefenso.

Las doctrinas que aquí encarnó y difundió el ex juez Eugenio Zaffaroni tienden a la abolición de las penas para los delincuentes pero, contradictoriamente, reclaman sanciones extremas para los policías que cumplen con su deber o para los civiles que se defienden.

Durante mi gestión al frente del Ministerio de Seguridad de la Nación, siempre, en todo momento, en cada caso, hice frente a esas teorías y a aquellos que pretendían aplicarlas contra el sentido común.

Los efectivos de las fuerzas de seguridad contaban entonces con un respaldo político para actuar según el deber que tenían asignado y la vocación por la que ingresaron a sus respectivas instituciones. A fin de reforzar esa seguridad, dictamos un protocolo de uso de armas que fue derogado apenas comenzó el actual período de gobierno.

El fallo contra Luis Chocobar, junto con esa caprichosa derogación, sienta un antecedente que busca paralizar la acción de las fuerzas de seguridad mediante la amenaza contra sus efectivos ejercida nada menos que desde el poder público. Se trata del mundo del revés, un paso más hacia la decadencia en la que las políticas que impulsa el gobierno han sumergido a la nación.