COLUMNA- Rosana Núñez tenía razón

POR: Eduardo Rivas- No suele pasar seguido, pero hay momentos en que me da la sensación que los involucrados en las notas que escribimos las leen, y que aunque sea para no aparecer en otra, modifican su accionar y hacen las cosas de otra manera. Son esos momentos en los que uno cree que vale la pena seguir escribiendo, denunciando, luchando y que no es en vano la pelea.

Algo de eso sentimos tras la nota que publicáramos nueve días atrás y que tituláramos ‘¿Qué pasa en el Hospital Intermedio Municipal Dr. René Favaloro?’ donde nos preguntábamos el por qué no había atención en los consultorios externos del nosocomio.

Al día siguiente de la nota nos enteramos que la Administración de la Secretaría de Salud que funcionaba en el Hospital Favaloro se mudaba a las dependencias del Centro de Gestión del Conocimiento, y aunque no hubo anuncio oficial y ya está funcionando en dicho lugar, creímos que era una buena decisión para que los consultorios externos volviesen a atender y, en definitiva, mejorara la calidad de vida de muchos vecinos.

Poco nos duró la alegría cuando desde el entorno de la Secretaria de Salud, Rosana Núñez, nos confesaran que en realidad el objetivo de la mudanza no era una cuestión de gestión de salud pública sino estrictamente una cuestión de salud personal. La Dra. Núñez tenía miedo de volver a contagiarse de COVID-19 y quería evitar los sitios de mayor proximidad a la circulación del virus. Aunque tampoco se oficializó, este pensamiento tenía su explicación científica. Los testeos serológicos realizados el 30 de septiembre al personal del Hospital Intermedio Municipal Dr. René Favaloro habían expuesto que la mayoría de quienes habían sido diagnosticados como casos positivos de COVID-19 no habían generado anticuerpos, es decir, podían volver a contagiarse.

Fue eso lo que motivó la mudanza de Núñez al predio de la Ruta Panamericana, no un cambio en su gestión al frente de la Secretaría de Salud. Fue el temor a volver a contagiarse. Y el tiempo le dio la razón.

Habiendo comenzado con síntomas el martes pasado, y siendo hisopado ayer, gente de su equipo volvió a contagiarse de COVID-19. Esto ya es una noticia en sí misma, puesto que hasta donde se sabe no han sido muchos los casos de re contagios, y más aún porque se trata de personal administrativo, aunque le guste vestir el ambo médico.

Registrado bajo el número ID 3618742, un hombre de Zárate de 35 años atendido en el servicio público de salud fue diagnosticado como COVID positivo. ¿Es cierto que ese hombre es el Subsecretario de Planificación Estratégica de la Salud Julián García? Cuando fue diagnosticado el pasado 7 de septiembre esperó a que su jefa lo reconociera públicamente para hacerlo él en su cuenta de Twitter personal, ¿Qué estarán esperando?

Esta realidad expone que, evidentemente, la situación del COVID-19 en Zárate es muy compleja, puesto que hay casos de re contagios y estos serían entre quienes tienen mayores y mejores accesos a los protocolos de prevención, puesto que son quienes deben encargarse de su cumplimiento. ¿Cómo es entonces que alguien que trabaja en salud pero no con pacientes se vuelve a contagiar? ¿Cuál es el riesgo al que estamos expuestos los zarateños? O será que, como dice el dicho, ‘en casa de herrero cuchillo de palo’. ¿Se respetan en el área de salud todos los protocolos que la propia Secretaría de Salud pide que respete la sociedad? El caso de Marcelo Heiz sin protección facial los días previos a la primera ola de contagios en el área de salud hace pensar que no se cumplen como debiera.

En los últimos días ha habido un incremento de casos positivos en trabajadores de la salud de Zárate que ubican al Municipio, porcentualmente, un 15,3% por encima de la tasa media provincial, realidad más que preocupante dada la escasa infraestructura de salud existente en el Municipio en relación a su densidad poblacional.

El caso de García, sin embargo, no sería el único y habría otros re contagios entre el personal de la Secretaría de Salud.

En septiembre tuvieron que esperar la aparición de una nota para reconocer, a medias y a regañadientes, la realidad. ¿Qué esperarán en esta oportunidad para reconocer la realidad?

Es momento que el Intendente Municipal Osvaldo Cáffaro y la Secretaria de Salud Rosana Núñez den la cara ante la ciudadanía y en una conferencia de prensa, en serio y no una puesta en escena prefabricada, expliquen a la ciudadanía cuál es la realidad sanitaria del distrito.

Si Rosana Núñez tiene miedo y por eso mudó su oficina, y aun así su lugarteniente se contagió.

Si el Intendente ni siquiera sale de su oficina para reunirse con el Subsecretario de la Economía Popular de la Provincia, Federico Ugo, que estuvo de visita en Zárate y estaba reunido con parte de su gabinete y miembros del Concejo Deliberante en oficinas del Departamento Legislativo a escasas cuadras de su oficina.

¿Qué queda para el resto de la ciudadanía?

Fuente: https://principedelmanicomio.wordpress.com/2020/10/22/rosana-nunez-tenia-razon/

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